De la furia a la quietud jamás pensada,
De la nada al insólito embeleso.
¿Cómo andar este sendero sin regreso?
¿Cómo puedo ser escudo y ser espada?
¿Dónde hallo ese preciso sentimiento?
¿Dónde vuelco este sudor no reclamado?
Si la angustia se acomoda de mi lado,
Si tu cuerpo se convierte en pensamiento.
Es tu voz la que marea con su eco,
Es tu olvido el que me arrastra con su espuma.
Si fue canto, hoy es llanto que me acuna;
Si fue ardor, hoy es sólo un leño seco.
Soy la sed de un licor que no bebimos,
Soy el zumo de una fruta no mordida.
No me dejes sin tu amor, triste y vencida,
No te escondas en los sueños que perdimos.
Buscaré entre tu piel y mis excesos,
Buscaré y toda espera será poca;
En la orilla de tu pecho y de mi boca,
Donde amarran mis pasiones y tus besos.
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